Las realidades dueñas de nuestro futuro

La palabra realidad proviene del latín "realistas", que significa "cualidad relativa a la cosa verdadera o real". Sus componentes léxicos son: "res" (cosa), "-alis" (sufijo que indica relativo a), más el sufijo "-dad" (cualidad). Por lo tanto, en su origen, el término "realidad" hace referencia a una "cualidad relativa a la cosa que es real". Nosotros definiremos como realidades aquel conjunto de eventos, ambientes, experiencias relacionadas, emociones y sentimientos, que alteran nuestra perspectiva desenfocada en un lugar. Estas realidades afectan directamente a los componentes individuales que forman a cada persona o individuo, para después alterar su funcionamiento futuro. En las etapas intermedias, que son las etapas entre la infancia temprana y la adolescencia, las personas son más propensas a tener ligeros cambios en su comportamiento, dándole el crédito a las realidades que abordaremos.

Si bien es claro que cada persona tiene el poder de decidir qué quiere hacer con su vida y saber cómo aprovechar las situaciones, también tenemos que ver la importancia que tiene el cómo pasan las primeras etapas de su vida. Ellos se desenvuelven en los lugares mas frecuentados: la escuela y su hogar. La escuela actúa como un ambiente social donde los individuos utilizan sus conocimientos de otras realidades para llevarlos a la práctica. El hogar, lo dividiremos en dos: realidad externa y realidad interna. Ambas funcionan como una misma, pero es importante mostrar sus diferencias para percatarse de dónde se ven reflejadas en cada persona.

El hogar es una oportunidad. Es donde nos damos nuestro tiempo para progresar y satisfacer nuestra hambre de curiosidad. Sin embargo, tenemos que cumplir con nuestro ambiente familiar. Este ambiente es la primera realidad que creamos. Profundizando, encontramos las realidades mencionadas: la externa, en la cual nuestro circulo social (familia o tutores) nos brinda un ambiente mediante eventos que relacionamos con experiencias pasadas (conocimiento empírico) teñidas de sentimientos y emociones. La interna es ese proceso de autoanálisis, reflexión, crítica, entre otros, por el cuál depuramos esos detalles que nos impiden seguir avanzado cotidianamente.

La escuela es el lugar dónde adquirimos conocimientos que, en la mayoría de los casos, no traemos desde casa. Pero estos conocimientos no son solo académicos, también aprendemos un poco de la sociedad y construimos nuestra segunda realidad, la vida en la escuela. Esta nos enseña a responderle a la vida en general, encontramos variaciones de las enseñanzas en casa y las aplicamos de forma autodidacta en nuestra vida.

Las realidades se relacionan entre sí y esto se ve reflejado en el ente, ya sea de forma positiva o negativa. Por ejemplo, un niño de 12 años es víctima de acoso escolar. Él es el encargado de procesar esta información y responder a ella. Él puede quedarse callado porque en casa sus padres fueron estrictos y jamás le dieron el estímulo del debate o el de defender un punto de vista. Pero también puede contestar con un abuso físico a su agresor porque en casa hay presente un problema de violencia doméstica o de género. Otra alternativa es platicar con sus padres y manejar el problema asertivamente, ya que el niño intenta cumplir con el programa de “asesoramiento a menores víctimas de acoso escolar” impuesto por la escuela.

La vida es la suma de nuestras realidades. Nos hacen quienes somos y nos dicen en qué podemos convertirnos. Si queremos héroes, dejemos de transformarlos en guerreros. Es cuestión de darles la espada y que aprendan a pelear con nuestros valores como mango.

Las realidades dueñas de nuestro futuro

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